A menudo en nuestras vidas ante ciertas “dificultades” y avalados por un discurso social que no acepta las “diferencias” y mucho menos las “imperfecciones”, creemos que debemos “pagar un precio” por ser gordo, ser ciego, ser sordo, ser verborrágico, ser tartamudo, etc, etc, etc.
Pero, ¿qué pasa cuando nos damos cuenta que no hay “nada” que pagar por una diferencia?. ¿Qué pasa cuando creemos que DEBEMOS soportar, por ejemplo, que un profesor nos pida no hacer preguntas en clases porque el tiempo es poco y nosotros nos demoramos demasiado al hablar?.
Hoy a la distancia puedo darme cuenta que las palabras de ese profesor encerraban “discriminación”. Por mucho tiempo creí que era “el precio a pagar”. Por años viví situaciones similares sólo por tartamudear. Ahora puedo reconocer que hay quienes prefieren “una pregunta estúpida y fluida en vez de una pregunta inteligente y tartamudeada”, y que no hay ningún precio a pagar.
Pero no sólo quienes tartamudeamos sufrimos este tipo de “intolerancias”. Cada día la sociedad da muestra de la imposibilidad de aceptar las “diferencias”. Y cuando digo “sociedad”, no me refiero sólo de un profesor, sino también a nuestras familias, amigos y conocidos.
Ahora, yo me pregunto, ¿diferente a quién se es?, ¿igual a quién debemos ser?.
Perder la “esencia”, es perder el Ser Mismo. Quien limita su esencia por una “dificultad”, por una “diferencia” no puede desarrollarse plenamente en la vida. Quizás piensa que “su deseo no es válido por no merecer desear”, “por tener un precio a pagar”.
Hoy para mí la tartamudez no es una dificultad limitante, es parte de mi Esencia, parte de mi Ser. Aprender que muchas veces las dificultades de “aceptar nuestra manera menos fluida de hablar” las tienen los otros y no nosotros mismo, implica recorrer un largo camino.
Sé queda mucho por andar y un recorrido nada fácil, pero estoy feliz de haber dado los primeros pasos después de 24 años. Y te agradezco desde lo profundo de mi corazón, a vos Juan, por haber sido y seguir siendo, con Laura, mis guías y apoyos incondicionales.
GRACIAS…
Mariana.-
*Este artículo es el agradecimiento a una denuncia realizada por un colega en su revista (www.extimo.com.ar/blog) ante una situación de “poca tolerancia a las diferencias” vivida por mí a inicios del año 2007. Espero les sirva a TODOS para que de una vez por todas “no debamos parecernos a NADIE”.