Ocultar la tartamudez por preferir quedar como “tonto” y no como “tartamudo”, tiene como base el miedo, el temor que experimenta una persona disfluente al hablar. Sheehan, un psicólogo tartamudo, postula que “el miedo a tartamudear está basado en jugar un falso papel pretendiendo que no se es un tartamudo”.
Pero el miedo y el jugar un falso papel, nos refleja claramente, el temor a la no aceptación de los demás, el temor al qué dirán, el temor al rechazo. Ahora yo me pregunto, ¿quién está libre de pecado?, ¿quién puede tirar la primera piedra?. Todos tenemos nuestras debilidades, nuestros defectos, todos somos humanos y pasamos por esta vida tratando de llevar de la mejor manera posible aquello que nos es propio, y que los psicoanalistas llaman “falta” y vulgarmente podemos llamar limitaciones. Claro que no es fácil aceptar esta “falta”, pensarnos limitados es una “herida narcisista”, es acabar con el “pensamiento omnipotente” del niño que todo lo puede.
Me detengo a pensar qué tendría de positivo el aceptar que no todo lo podemos, que el cuerpo, la mente y el espíritu nos limitan en muchas ocasiones. Y me respondo, que muchas serían las ventajas, que muchas lágrimas y frustraciones nos ahorraríamos, mientras que con esa energía podríamos poner en marchas los motores para buscar la forma de mejorar nuestra calidad de vida.
La aceptación de nuestra condición “humana” y ”faltada”, en nada se asemeja a la“resignación”, es todo lo contrario a una actitud pasiva y de espera. Más bien, sería “tomar las riendas de nuestra vida” y construirla. Pero ¿cómo se relaciona todo esto con la tartamudez?.
Como les conté en la primera parte de este artículo, en un adulto la tartamudez se presenta “contaminada”, con miles de “accesorios” que el sujeto tartamudo incorporó a lo largo de su vida para intentar ocultarla. Sheehan propone “hacer algo con el temor si se tiene el suficiente valor, abrirse a la tartamudez y aprender a seguir adelante y hablar de cualquier forma, pero encarando el miedo”. De esta manera él asegura que se puede “llegar a ser uno mismo, perdiéndose el miedo que se ha posesionada del ser y dándole un gran descanso a la tensión que se tiene”.
Desde mi experiencia personal, creo que el mayor aporte de Sheehan se resume en las siguientes palabras extraídas de “Mensaje al tartamudo”: “La mayoría de los tartamudos retroceden con cada bloqueo, piensan que han tenido un fracaso, una falta. Por esta razón, para no tartamudear, se esfuerzan mucho y es por ello que tartamudean más”. Entonces para romper con el círculo vicioso en el cual, esconder la tartamudez genera más tartamudez, es fundamental aprender a tartamudear en forma “cómoda”, “fácil”, es decir sin tensión y esfuerzo (característica principal de la disfluencia típica), abiertamente, importándole “lo que quiere expresar” y no “el modo en que lo hace”.
Es fundamental saber, que esta decisión de tartamudear “abiertamente” puede traer distintas reacciones en nuestros oyentes, muchas de ellas por desconocimiento, otras por cuestiones personales no resueltas que nuestra manera de hablar “diferente” pueden suscitar o despertar en ellos. Por lo cual, hay que estar atento, no asumir como propios problemas ajenos. Comprender al otro, y pensar que a nosotros muchas veces nos pasó de ver un ciego por cruzar una calle y no saber si acercarnos a brindarle nuestra ayuda o no, quizás por temor a lo desconocido, quizás por pena. También quien juzgue nuestra presencia o compañía sólo por “tartamudear”, no es una buena persona para tener cerca, mira al otro parcialmente y pierde todo lo que una persona guarda y puede brindar más allá de una dificultad.
Para finalizar, quiero citar nuevamente a Joseph Sheehan, quien con la autoridad que da la experiencia, expresa: “Cuando alcance el punto donde no se esconda nada a sí mismo ni a su oyente, habrá dejado una buena parte de su problema a un lado. Usted puede tartamudear a su manera y sin tensión, si es suficientemente valiente y asume una posición abierta ante su problema”.
Mariana,
leo tu revelador blog y me pregunto: cuantos estariamos dispuestos a reconocer franca y abiertamente que aunque es imposible, cada dia tratamos de esconder nuestros soles con las manos?. estoy muy orgullosa de vos!!
Hola Mariana:
Por casualidad me topé con tu Blog y tus comentarios sobre la tartamudez y el ser tartamudo.
Yo también lo soy y desde hace algunos años mantengo una Página Web sobre el tema llamada “Nosotros los Tartamudos” cuya dirección es: http://www.ttmib.org y también mantenemos un Grupo Virtual de Apoyo llamado TTM-L.
Te invito a que visites esta Página y, si lo deseas, te incorpores al Grupo…
También quisiera tu autorización para, desade nuestra Página Web, hacer un enlace a tu blog.
Saludos
Pedro